Artículos de jose
A mediados del siglo XIX Émile de Girardin, fundador y redactor de “La Presse” dio con una idea que cambiaría la suerte del periodismo. Pensó que si introducía o aumentaba la publicidad en su medio de comunicación, podría abaratar el coste de los periódicos y aumentar las audiencias. “Fue el inicio del final de la libertad de expresión del periodista”, ha afirmado el catedrático de Estructura de la Información en la Universidad de Sevilla, Ramón Reig, en el seminario “Comunicación, Poderes y Democracia” organizado en Donostia por la revista Pueblos y la asociación Paz con Dignidad.
1975. urtean hasi zen kazetari lanetan Ramon Reig (Sevilla, Espainia, 1954). 1991tik Sevillako Unibertsitateko irakaslea da. Ambitos aldizkaria zuzentzen du.
Conversar con Ramón Reig permite acercarse a un conocedor del mundo del periodismo y de la comunicación en todas sus caras. La del profesional que ha ejercido durante casi 20 años en medios como Radio Cadena Española, Mundo Diario, La Vanguardia o El Imparcial. La del conocedor de los gabinetes institucionales, que ha trabajado en la Oficina del Portavoz del Gobierno de la Junta de Andalucía. También la del docente: es catedrático de Estructura de la Información de la Universidad de Sevilla. Y, sobre todo, la de investigador, con una amplia bibliografía que incluye libros como “Medios de comunicación y poder en España” (1988); “El éxtasis cibernético” (2001); “Dioses y diablos mediáticos” (2004); “La telaraña mediática” (2010), “Los dueños del periodismo” (2011) y “Todo mercado” (2011). El periodista, investigador y docente ha impartido una conferencia titulada “Medios y Poder” en unas jornadas organizadas por la revista Pueblos y la asociación Paz con Dignidad, celebradas entre el 21 y el 23 de octubre en la facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de Donostia.
“La verdad es siempre un tema delicado”, dice el programa de mano de la obra de teatro 'Misántropo' presentada esta temporada por la Compañía Kamikaze Producciones y basada en la tragicomedia de Molière 'El Misántropo'. Imaginamos que la frase que declama desesperadamente Alcestes, el protagonista, está escogida con una ingenuidad y sarcasmo perfectamente calibrado, porque de lo que no cabe duda, y más después de ver este brillante espectáculo, es que la verdad no sólo es un tema delicado, sino que es un valor en muchos ámbitos y desde hace muchos siglos absolutamente 'demodé'. Peor todavía: practicar la verdad puede llegar a resultar inoportuno, maleducado, grotesco, ramplón…
Dice el Gobierno israelí que la Operación Margen Protector ha conseguido sus objetivos, lo que podría hacer pensar que superar la cifra de 2.000 muertos era uno de ellos. ¿Demasiado cínico? Quizás no. Estamos tan acostumbrados a dejarnos enredar por las palabras que ya no oímos lo que dicen los hechos. Y lo que dicen de esta última matanza (¿será de verdad la “última”?) y de las anteriores en 2012, 2009, 2006, 2004, 2002, 1996, 1982... es que los muertos, el número de muertos, siempre que sean palestinos, no importa. Todas las ofensivas israelíes, en Gaza, en Cisjordania, en Líbano, se han caracterizado por un absoluto desprecio hacia las víctimas de la población palestina. Se diría que el término “civiles palestinos” no figura en el vocabulario militar israelí, quizá para el ejército israelí no hay civiles palestinos, hay simplemente palestinos. Simplemente, el enemigo.
Estamos sin duda en la década del dron. Los vehículos aéreos no tripulados (UAV en sus siglas en inglés, más conocidos como drones) son en los últimos años la gran estrella en todas las ferias internacionales de aeronáutica y electrónica. En el Consumer Electronics Show (CES, la feria de tecnología más grande del mundo) de este año se mostraron desde el pequeño dron de la empresa francesa Parrot para filmar vídeos y tirar fotografías panorámicas de máxima calidad desde gran altura, controlado desde una 'tablet' o 'Smartphone', o el dron de Amazon para hacer reparto de sus productos a domicilio, hasta aparatos para cartografía, control medioambiental, control del tráfico en una ciudad o carretera, para coberturas periodísticas y un sinfín de usos más.