Artículos de jose
Por esas paradojas de la vida, el 2014 fue el que señaló la Asamblea General de las Naciones Unidas como el Año Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino. En la resolución que determina el hecho se maneja con soltura ese lenguaje al que acostumbra la ONU y que, cuando se trata de Palestina, roza la perversión. Así se dice, “recordando el reconocimiento mutuo entre el Gobierno del Estado de Israel y la Organización de Liberación de Palestina…”, “afirmando su apoyo al proceso de paz…”, “acogiendo con beneplácito que el 29 de julio de 2013 se reanudaran las negociaciones de paz…”, “tomando nota…”, “recordando…”, “solicita…”, “invita…”. Una larguísima declaración de buenas intenciones de las que llenan los panteones, como dicen las viejitas mexicanas.
Estamos pasando de más de 500 años de resistencia a una etapa de construcción (nueva comunicación, nuevas democracias), donde se deben dar pasos en la práctica y, a la vez, ir diseñando nuevas teorías que tengan que ver con nuestras realidades, idiosincrasias y futuro, rompiendo los añejos paradigmas liberales. En América Latina estamos reinventando la democracia. Transitamos una etapa inédita que recupera y actualiza las mejores tradiciones emancipatorias y de resistencia popular.
En una época de mercantilización generalizada, economías globalizadas y digitalización, se vuelven esenciales reivindicaciones y presiones sociales permanentes por leyes y políticas públicas que favorezcan la construcción de sistemas de comunicación más equitativos y diversificados. Lo que significa, de un lado, enfrentar la concentración monopólica de los medios, definiéndose límites a la actuación de los grupos privados que operan la radiodifusión bajo el régimen de concesión pública; y de otro lado, priorizando medidas que aseguren la inclusión y el fomento de medios alternativos, comunitarios, públicos y sociales, capaces de ampliar la participación de múltiples voces sociales en los sistemas de difusión.
El periodismo objetivo no existe. Es un mito. Todo periodista tiene una opinión personal sobre la realidad acerca de la que reporta en forma de noticia, crónica, entrevista o reportaje. Esa postura personal se acaba reflejando irremediablemente en las estructuras de sus piezas, en el orden con el que presenta sus informaciones, en sus titulares y en aquello que decide descartar. Por tanto, cualquier lector, oyente o espectador debería desconfiar de quien declare defender el “periodismo objetivo”, porque o bien desconoce la profesión o bien pretende manipular a la gente a través de esa pretendida “objetividad”.
Kazetaritza objektiboa ez da existitzen. Mito bat da. Kazetari orok iritzi pertsonala du berria, kronika, elkarrizketa zein erreportaje moduan aurkezten duen errealitateari buruz. Ikuspegi pertsonal hori, hala beharrez bere piezen egituran, informazioa aurkezteko ordenan, titularretan eta alde batera uztea erabakitzen duen horretan izaten du isla. Beraz, edozein irakurlek, entzulek edo ikuslek mesfidantzaz jokatu beharko luke “kazetaritza objektiboa” defendatzen duenaren aurrean, edo pertsona horrek ez du lanbidea ondo ezagutzen edota jendea manipulatzen saiatzen ari da “objektibotasun” faltsu horren bitartez.
En las últimas semanas triunfa en la red Flos Mariae, un grupo musical de "chorrocientas" hermanas que cantan canciones que, al parecer, compone su madre. Son canciones que tratan el amor, el matrimonio, la familia, el esfuerzo, la maternidad y la espiritualidad desde una perspectiva católica integrista. Eso, sumado a que cantan como una almeja, provoca cierto humor en quien no comparte esa lógica. Sí, es divertido. Hasta que descubres que ese grupo es un indicio de un cambio descomunal "por aquí abajo" que puede helar la sangre. Y se te congela la risa. Este artículo, de hecho, es un intento de congelar la risa.