Artículos de jose
Diana, más conocida como Tika, es licenciada en "Comunicación para el Desarrollo" por la Universidad Católica de Lima. Vive en Puno y es militante de la reconocida como criminalizada organización GRUFIDES, que trabaja por la defensa de los derechos humanos y el medio ambiente, entre otros. También es miembro del movimiento Sembrar, más reciente que la anterior.
Como personas y organizaciones que desarrollamos propuestas educativas, ¿trabajamos teniendo en cuenta cómo influye el capitalismo y el heteropatriarcado en la forma que tenemos de satisfacer nuestras necesidades afectivas y emocionales?, ¿cómo nos preparamos y apoyamos para que las personas y grupos que quieran irse desconectando del capitalismo aborden los conflictos que surjan de forma noviolenta?
¿Hacia dónde va el mundo con Trump? Más allá de sus éxitos o fracasos puntuales, de sus bravuconadas y choques con la realidad, Trump es el abanderado de la nueva derecha ante la cual nos estamos ya enfrentando y, sobre todo, nos enfrentaremos en las próximas décadas, también en Europa. El Brexit, el golpe parlamentario en Brasil, la ofensiva colonial de la Troika sobre Grecia o el gobierno violento en Filipinas, entre otros muchos casos, son síntomas que apuntan a una profunda crisis del capitalismo universalista vigente durante la II Guerra Mundial, ante el que se posiciona otro capitalismo de guerra, sin caretas ni retórica, que representan Trump y compañía.
Tras el estallido de la crisis multidimensional y sistémica en los países del Norte, el lema que desde las organizaciones de cooperación internacional veníamos utilizando históricamente en nuestras acciones de educación para el desarrollo, “Piensa globalmente y actúa localmente”, se ha popularizado y ahora escuchamos por todas partes que los actuales desafíos sociales son globales, cruzan fronteras, y que por tanto las respuestas a estos deben de estar guiadas por un enfoque global de acción local.
Gran parte de los discursos oficialistas provenientes del actual sistema capitalista patriarcal relegan a determinados sectores de la población al más absoluto silencio. La desigualdad intrínseca de este sistema genera sectores poblacionales que son invisibilizados y minusvalorados por los mass-media y los discursos dominantes. Ejemplo de ello son las luchas y discursos feministas alejados del institucionalismo y las clases burguesas y acomodadas, pues el “feminismo oficial” excluye las problemáticas y perspectivas de las mujeres rurales, migrantes o de clases sociales desfavorecidas.
Lo de que “lo personal es político” es algo que llevan reivindicando años lo movimientos feministas, e indudable es que la maternidad es algo personal. Desde su inicio, desde la relación con nuestro propio cuerpo, con nuestras emociones, nuestro yo, es una revolución, pero ¿y desde el punto de vista social, sobre lo que tiene que ver con el cuidado de la vida, con la construcción de un modelo social que facilite y permita el buen vivir? Parece que los últimos años, de crisis global y hegemónica, han mostrado claramente cómo el individualismo y consumismo imperante no sirven para sostener la vida. La colectividad se muestra de nuevo como la alternativa a ese modelo, con experiencias en las que mucho tienen que ver los movimientos feministas y también mucho tienen que decir las maternidades, la 'Revolución de las Madres', como la denomina Laura Gutman. La maternidad no entendida sólo como experiencia biológica o personal, sino también como concepto cultural de construcción, cuidado de sociedades y relación con el entorno que nos nutre y al que pertenecemos.