Artículos de jose
La puesta en marcha de alternativas locales, tanto a nivel institucional como desde las organizaciones sociales, que puedan servir de contrapoder frente a las empresas transnacionales y disputarles la centralidad en el sistema socioeconómico choca, aquí y ahora, con la fortaleza de la lex mercatoria. No en vano, el objetivo del entramado jurídico global que durante las últimas décadas han venido construyendo las grandes corporaciones, las instituciones económico-financieras internacionales y los Estados centrales es precisamente ese: asegurar los negocios de las multinacionales y blindar sus “derechos”, pasando por encima de los derechos fundamentales de las mayorías sociales, la soberanía de los pueblos y la propia democracia[1].
Como se planteaba en 2011 desde el grupo de feminismos del 15M, la revolución será feminista o no será. Una afirmación que deberíamos aplicar a cualquier espacio o proceso que pretendemos que sea transformador, como lo es la reflexión ante la que nos encontramos. Un modelo universitario no puede ser transformador si no es feminista.
Mi sangre nutrirá al árbol que llevará los frutos de la libertad. Decidle a mi pueblo que los amo y que deben continuar la lucha. A luta continua! Solomon ‘Kalushi’ Mahlangu
Impulsar, ensayar e implementar alternativas al statu quo se ha convertido hoy en día en una tarea necesaria y urgente, una prioridad estratégica en un momento histórico crítico. Nos dirigimos en este sentido a un atolladero civilizatorio en el que el contexto climático y energético no solo ahonda en las desigualdades y en la violencia como señas de identidad del sistema vigente, sino que también construye un nuevo escenario global marcado por el agotamiento de los recursos fósiles (cuya infinitud era una de las premisas de funcionamiento del capitalismo) y, en general, por la agudización en la insostenibilidad del modelo.
Los consecutivos informes de ACNUR sobre desplazamientos de población provocados por las guerras, los conflictos y la persecución demuestran un imparable ascenso de personas que huyen de sus hogares. El último de ellos arroja la terrorífica cifra de 65,3 millones de personas refugiadas y desplazadas, casi seis millones más que doce meses antes. En el último lustro, más de 4 millones de sirios y sirias han abandonado su país a territorios limítrofes como Egipto, Irak, Jordania, Líbano y Turquía, sin olvidar las más de 6,6 millones de personas desplazadas internamente. Pero no es el único pueblo con un éxodo masivo de habitantes: Afganistán, Irak, Pakistán, Eritrea, Somalia, Sudán, Malí, Nigeria... La lista es larga.
El 23 de junio de 2016, desde Pueblos-Paz con Dignidad y ON:GIZ, organizamos la jornada “Pasos hacia la democratización de la comunicación”, en la que participaron: Ramón Zallo, profesor de la UPV/EHU; Estitxu Eizagirre, periodista de Argia; Oihana Etxebarrieta, integrante de Antxeta Irratia y Bilgune Feminista; Fakun Aznarez, Resumen Latinoamericano; y Víctor Pozas, profesor de la UPV/EHU.