Artículos de jose
Decir que la izquierda mexicana está en crisis se convirtió en un lugar común que se instaló en los últimos años como una convicción generalizada en la opinión de ciudadanos y analistas y, en particular, lo que es más significativo y disruptivo en clave histórica, en una generación entera, con una creciente animadversión desde la masacre de Iguala y la desaparición forzosa de los 43 normalistas de Ayoztinapa. Una generación que, desde el #YoSoy132 y pasando por el movimiento actual, se moviliza y politiza sin rumbos claros ni cristalizaciones organizacionales durables pero con fuerza, radicalidad y potencial subversivo que, aún en ausencia de firmes anclajes clasistas y prístinas referencias ideológicas, parece ser la única esperanza para la construcción-reconstrucción de una izquierda antagonista y antisistémica con cierta presencia e influencia en México.
En mayo se celebró en Castellón el Congreso Internacional Comunicación, Sociedad Civil y Cambio Social (#comunicambio), organizado por el Instituto Interuniversitario de Desarrollo Social y Paz (IUDESP) de la Universitat Jaume I. Este congreso es un punto de inflexión en los debates fundamentales que se presentan hoy sobre la comunicación y su papel en la construcción de una ciudadanía más crítica, y resultado de un proceso que empezó en 2006 con el I Foro Comunicación, Educación y Ciudadanía.
Ximena cuenta con más de 30 años de activismo feminista en la defensa de los derechos humanos de las mujeres, años en los que ha participado en campañas que van desde la participación política a la despenalización del aborto y la erradicación de toda forma de violencia contra las mujeres. Actualmente se encuentra trabajando sobre la violencia sexual comercial y la trata en cinco países de la región sudamericana.
A la complicidad de las instituciones, que deberían ofrecer la debida diligencia ante la violencia machista en todas sus manifestaciones, se añade otro factor determinante: la tolerancia o naturalización social de la violencia contra las mujeres que perpetúa relaciones (íntimas o no) de control y dominación, sosteniendo un sistema patriarcal que funciona como paraguas y caldo de cultivo de la violencia feminicida.
Roland Barthes es quizás el crítico literario francés más importante de la segunda mitad del siglo XX y un exponente privilegiado de la renovación de los estudios literarios. Su primera obra, 'El grado cero de la escritura' (1953), está dedicada a la literatura moderna y la última, 'La cámara lúcida' (1980), a la fotografía, lo que da cuenta de la disparidad de sus intereses durante treinta años de escritura. En ese tiempo, Barthes se ocupó de los campos más diversos, siempre a la vanguardia del pensamiento: estudió la comunicación de masas ('Mitologías', 1958) en un momento en el que todavía se consideraba un objeto indigno de atención; se interesó por la moda ('Sistema de la moda', 1967); apostando siempre por la ruptura, en los años setenta, en un momento de cientifismo, reinvidicó el placer de la lectura y la escritura ('El placer del texto', 1973); y, siguiendo esa reivindicación, escribió un libro biográfico compuesto por fragmentos en tercera persona ('Roland Barthes' por Roland Barthes, 1975) y otro, sorprendente, sobre el discurso amoroso ('Fragmentos de un discurso amoroso', 1977), que llegó a ser un 'best-seller'.
Hace 25 años, el mundo se preparaba para celebrar los quinientos años del denominado “encuentro” entre dos mundos. Cinco siglos después del inicio de la dominación colonial, las poblaciones indígenas seguían sufriendo la explotación en las grandes haciendas y registraban las tasas más altas de pobreza, agravadas por la imposición de las políticas neoliberales. La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) convocó la movilización que articuló territorial y orgánicamente a pueblos y nacionalidades bajo un discurso de clase vinculado a lo étnico, crítico con el modelo de estado.