Artículos de jose
Y ya son cuatro las películas marroquíes ganadoras del Festival de Cine y Televisión (FESPACO) más importante de África que se celebra cada dos años en la capital de Burkina Faso, Uagadugú. El pasado sábado se conocían los ganadores, y el largometraje Fièvre, del director Hicham Ayouch, se ha hecho con el máximo galardón.
¿Se imaginan que el líder de la oposición de un país invite a un político extranjero (al jeque Al Thani de Qatar, por ejemplo) para que éste llame “tonto” al jefe del Estado anfitrión y, además, lo haga en la mismísima Casa de la Soberanía Nacional?
Los procesos políticos progresistas que han venido hegemonizando el escenario latinoamericano los últimos quince años viven momentos cruciales. Cuestiones que afectan al eje vertebrador de las identidades programáticas e históricas de las fuerzas que componen estos gobiernos están encima de la mesa, tornándose objeto de disputa, no sólo frente a los enemigos de los procesos, situados en la derecha, el neoliberalismo y, en no pocos casos, en el golpismo, sino también en el ámbito interno de las complejas redes y movimientos que han venido ejerciendo un rol de sostén externo de las políticas de esta oleada progresista, y que suponen su expresión más genuinamente popular.
El término “disociación psicótica” define un fenómeno psicosocial resultado del proceso sistemático de manipulación mental por medio de imágenes y mensajes audiovisuales dirigidos al consciente y al subconsciente de los individuos, con el objetivo de establecer determinados modelos y esquemas de comportamiento y entendimiento que crean una realidad distorsionada. El individuo disociado pierde progresivamente su capacidad de definir la frontera entre lo verdadero y lo falso, se le hace difícil analizar e interpretar razonable y objetivamente sus necesidades, los hechos y los fenómenos sociales, políticos y económicos, fuera de los conceptos y patrones que le han sido implantados a través de masivas campañas informativas, difundidas principalmente por prensa, televisión, radio, cine e Internet.
Una doble vara de mesurar países. 'El País' publicaba el 1 de marzo una entrevista en las páginas 2 y 3 del diario al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. La conversación con el periodista John Carlin, complaciente, tiene lugar en el despacho presidencial. La idea es “vender” las bondades del proceso de paz que se desarrolla en La Habana entre el gobierno y las FARC. “No me molesta para nada que digan que soy un traidor a mi clase”, espeta Santos. El mismo día el periódico incluye un encarte de 16 páginas con toda suerte de publirreportajes sobre los grandes proyectos y el desarrollo en ciernes de Colombia. Titulares como “El dividendo de la paz” apuntan el sesgo de los contenidos.
Vídeo resumen del seminario "Comunicación, poderes y democracia" (Donostia-San Sebastián, octubre de 2014), organizado por Pueblos-Revista de Información y Debate y Paz con Dignidad con la colaboración de la UPV/EHU y el apoyo de la Diputación de Gipuzkoa.