La aprobación por el Congreso norteamericano, a mediados del 2000, de una gigante asignación presupuestaria para el Plan Colombia, financiamiento destinado marginalmente al Ecuador, involucró aún más a este país en la guerra civil que asuela a la hermana república desde hace medio siglo.
La heterogeneidad de su población, acompañada de una diversidad geográfica muy marcada, constituye uno de los rasgos sobresalientes de este territorio, atravesado por la línea ecuatorial y que al igual que sus vecinos latinoamericanos, está afectado por problemas de subdesarrollo.
“1989, el año que pone fin al siglo, la fecha del hundimiento del comunismo real marca efectivamente una ruptura”(1). Así de contundente analiza el autor de esta cita la fecha clave de 1989. Después de mucha indecisión he decidido centrar en ese momento histórico lo que va a ser mi primer artículo desde que en enero de 2002 inicié una fructífera colaboración con la revista Pueblos.