Artículos de jose
Estos días he recordado la escena. Era primavera en una carretera de la Segarra, y mientras repostaba, charlaba con el empleado de la gasolinera. Le pregunté por unos fantásticos campos teñidos de amarillo en flor que teníamos enfrente nuestro, salteando el verde de los cereales, un regalo para los ojos de quienes tan acostumbrados estamos al gris cemento. "Son campos de colza", me dijo. "Este año se ven muchos así". Cierto. No solo en las comarcas de Lleida, sino en otros muchos puntos de Catalunya y España. La explicación del fenómeno la teníamos junto a nosotros, líquida, en el surtidor.
Las empresas siempre han participado del sistema de cooperación. En un principio, fundamentalmente, como proveedoras de bienes y servicios de distintos proyectos, tanto de la cooperación gubernamental como de las ONGD. Sin embargo, es en la ayuda oficial al desarrollo en la que nos vamos a centrar, por dos motivos: se utilizan fondos públicos y su orientación es muy sensible a las directrices políticas y gubernamentales. Estas dos características hacen que esta cooperación deba tratarse de manera especialmente escrupulosa, mucho más cuando se está relacionando con entidades privadas con ánimo de lucro.
En un lugar en el que los recursos, los puertos y las fronteras están controladas por fuerzas de ocupación, la salud de las personas también lo está. El análisis de la situación de la salud en la Franja de Gaza gira en torno a deficiencias verdaderamente serias: los hospitales públicos sufren una grave escasez de medicamentos esenciales, los tratamientos privados son muy caros y no hay suficientes tratamientos gratuitos. En el caso de las mujeres la situación se agrava, como veremos en los siguientes párrafos.
Hace poco más de dos años que empezó a funcionar el Fondo para la Promoción del Desarrollo[1]. El FONPRODE ha suscitado desde su nacimiento[2] un gran interés en los ambientes de la cooperación y opiniones encontradas tanto a favor (nacimiento de una nueva era para la cooperación española) como en contra (la “definitiva” prostitución de la cooperación). Ambas perspectivas adolecen, en mi opinión, de estar sujetas a juicios apriorísticos que no analizan en concreto el instrumento ni sus actuaciones; porque... ¿qué sabemos en realidad sobre el FONPRODE?
Filósofa, investigadora, profesora en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) de Madrid y feminista. Dirige el máster Estudios Interdisciplinares de Género y ha escrito numerosos textos sobre la igualdad entre hombres y mujeres, como los que publica en periódico Mujeres en Red. Intenta instruir, de algún modo, a la comunidad universitaria de la necesidad de tener una visión más crítica ante las vulneraciones que hoy día se realizan contra las mujeres. La prostitución es una de ellas que “la sociedad respalda porque con ella las mujeres siguen siendo meros cuerpos que están para satisfacer a los hombres”, según explica.
Las políticas públicas de cooperación internacional se están viendo transformadas debido a la confluencia de dos procesos paralelos: los recortes en los presupuestos de cooperación destinados a las ONGD, usando la excusa de la crisis económica, y el discurso de la “empresa responsable” para situar a las empresas dentro de los sistemas de la cooperación al desarrollo. De esta forma vemos como mientras el antiguo modelo de cooperación se desmorona y se estrangula al sector asociativo, que hasta ahora lo había liderado, las empresas transnacionales se consolidan como “agentes de desarrollo” y reciben cada vez más fondos públicos para llevar a cabo proyectos de “cooperación”.