Artículos de jose
Egipto estalló. Como era previsible. Y el estallido se ha llevado por delante a la izquierda árabe. Mejor dicho, a los restos de la izquierda árabe porque ésta, en realidad, se ha suicidado. La situación recuerda mucho a la película “La vida de Brian”, de los fantásticos Monty Python: en la escena final, un grupo de aguerridos –y bien armados- luchadores se acerca a quien consideran líder revolucionario, Brian, que está crucificado, y para salvarle… se suicidan. Pues eso viene haciendo la izquierda árabe desde las tan traídas y llevadas “primaveras”. Quien tenga interés en profundizar en la tesis de quien esto escribe que recurra a un viejo artículo de hace exactamente un año titulado "¿Dónde fueron todas las flores en la 'primavera árabe''?" (1). Quien no, que evite seguir leyendo y no pierda más el tiempo.
En las últimas semanas hemos asistido, no sin cierta perplejidad, a todo tipo de informaciones y desinformaciones sobre las movilizaciones sociales que se adelantan y se planean en distintos sectores y regiones. Tal perplejidad no se debe tanto a la protesta en sí misma, como al significado que adopta en la actual coyuntura.
Tanto en la actualidad como a lo largo de la historia, la conceptualización de la paz ha sido profudamente debatida. La paz ha adquirido múltiples y muy diversos significados, incluso contrapuestos, dependiendo de quiénes hablaran o actuaran por la paz[1]. Sin embargo, todos y todas solemos referirnos a ella como si de un concepto unívoco y universal se tratara, cuando no es así.
Es un placer anunciar que, tras muchas horas de hemeroteca online, nunca había visto una intervención militar tan exitosa como la de Francia en Malí. Basándome en las fuentes consultadas, esta intervención militar no ha causado ni una sola víctima civil o inocente, y sin embargo ha “neutralizado” a muchos cientos de terroristas. En este análisis quiero centrar mi atención en la única víctima de la intervención que he podido corroborar: LA VERDAD.
Hace 55 años el Boletín Oficial del Estado anunciaba el “Tratado de amistad entre el gobierno del Estado español y el gobierno real de Afganistán”, acto político tan monumental en su forma: dos cuartillas con 7 artículos, como en la honra que ha proporcionado a este país: flagrante violación del mismo por parte de España.
En el conflicto de Malí es preciso dejar de hacer el paradigma entre islam y terrorismo, y la guerra entre el sur de este país y el norte habitado exclusivamente por los tuareg yihadistas. Se trata de simplificaciones y generalizaciones abusivas, que pasan por alto los aspectos históricos y estructurales que el presente análisis pretende exponer para comprender este conflicto en su totalidad, con la consiguiente identificación de los actores internos y externos, y las perspectivas que se presentan.