Artículos de jose
Paz con Dignidad cumplió 20 años en 2015. Veinte años en los que hemos puesto toda nuestra ilusión y nuestras ganas en generar pensamiento y ciudadanía crítica para avanzar hacia la justicia social.
Las políticas migratorias de la Unión Europea (UE) y de sus diferentes Estados miembros responden principalmente a motivos económicos y el Estado español no es una excepción. Actualmente y desde hace algunos años, debido a la crisis económica que planea sobre la UE, la consigna aparentemente ha sido cerrar a cal y canto las fronteras exteriores de la fortaleza europea para que el otro, la diferente, el extraño, la desconocida, la desechable y, últimamente, el bárbaro, no consiga entrar en nuestros países. Esto no siempre ha sido así, ya que cuando hemos necesitado mano de obra barata, como por ejemplo en el boom del ladrillo español, el control de las fronteras y de la estancia de las personas migrantes ha sido mucho más laxo y se han fomentado desde los Estados del “club Schengen” situaciones de ilegalidad y explotación para no frenar el crecimiento económico.
El neoliberalismo económico ha colocado a las mujeres, adolescentes y niñas migrantes y refugiadas en nichos laborales específicos vinculados a su cuerpo, sobre todo a la industria de los cuidados y al mercado sexual.
Daniel Ahmed es licenciado en periodismo, educador social y activista en el ámbito de la islamofobia y la diversidad sexual y de género en el islam. Actualmente, se encuentra realizando una investigación doctoral sobre activismo queer musulmán en la Europa Contemporánea en la UAM (Universidad Autónoma de Madrid). Asimismo, forma parte de la red Nasij. Lo conocimos en la XI Jornadas de Estrategias Positivas de Desarrollo “Resistencias al Modelo Dominante desde la Diversidad Sexual y de Género” organizadas por el Ayuntamiento de Bilbao y la Agencia Vasca de Cooperación.
El actual contexto de globalización neoliberal y crisis sistémica obliga a analizar la actividad de las empresas transnacionales en el origen de los desplazamientos forzados. La merma y conculcación de derechos socioeconómicos y ambientales tiene consecuencias irreparables en los modos de vida de personas y comunidades del Sur. Urge discernir el carácter forzado de los movimientos de población que acarrean estas violencias, apelando a una lectura radical de los instrumentos de derechos humanos frente a la arquitectura de la impunidad que favorece a los intereses de las empresas transnacionales.
Negociación de cuotas que no acaban de traducirse en reubicación de las personas refugiadas, vallas, drones, controles internos, confiscación de bienes, trabas a la reagrupación familiar, pulseras identificativas, señalamientos y expulsiones. Ante las necesidades de acogida y asilo de las personas que están llegando a sus fronteras, la UE, yerma de sus ancestrales proclamaciones de libertad y seguridad, conculca sus obligaciones y acuerdos. Sin una nueva política europea de Asilo y Migración que priorice los derechos humanos, seguirán muriendo personas en el mar y con ellas se hundirá también el proyecto europeo.