Existe un género cinematográfico de mujeres, cuyo valor es crear referentes de feminidad no normativa. Pero ese adjetivo también implica riesgos, como marcar una diferencia creativa que lo discrimine, alimentar prejuicios peyorativos y reforzar estereotipos como el de la mujer víctima. Emplear un punto de vista feminista permite crear imaginarios antipatriarcales, ampliar temáticas y proponer nuevos modelos.
De entre los muchos y buenos libros publicados sobre el tema en España (al hilo, por ejemplo, de las protestas contra Bolonia), quizás el menos coyuntural es el que ha publicado recientemente Akal en su colección Pensamiento Crítico: “De la nueva miseria. La Universidad en crisis y la nueva rebelión estudiantil” . Coordinado por Joseba Fernández, Miguel Urbán y Carlos Sevilla, es el menos coyuntural porque trata de ir más allá de las imprescindibles denuncias y de la ineludible defensa de “lo público” para abordar un análisis submarino, en la media duración, de las transformaciones sufridas por la institución universitaria desde los años 60 en el marco más amplio e insidioso de los desplazamientos “geológicos” del capitalismo: “el lento tránsito”, dirán los coordinadores en el primer capítulo, también obra suya, “de una universidad de las profesiones a una universidad del empleo-basura” .
“Un paciente llamado Adolfo es ingresado en una clínica. Convencido de que pudo ser el presidente del gobierno recreará los principales episodios históricos de la Transición y su repercusión en la realidad actual”. Este es el comienzo de la sinopsis que aparece en el programa de mano de Transición, título de la nueva coproducción entre en Centro Dramático Nacional y las compañías Teatro del Temple, L´OmImprebís y Teatro Meridional.
Al igual que en literatura o en otras áreas de la creación artística, el punto de vista del autor o autora determina siempre la temática y el significado de toda obra cinematográfica. Si bien la cuestión de la autoría en el cine puede ser algo más difusa por las dinámicas colectivas que se generan en el desarrollo de las películas, así como por la envergadura de los proyectos, tradicionalmente se ha asumido que la autoridad final recae en la dirección, que, a grandes rasgos, debe canalizar las distintas fuerzas creativas y darles unidad a través de su visión acerca del tema central de la cinta. En el caso de la última película de Kathryn Bigelow, Zero Dark Thirty (La noche más oscura), ¿qué es ingenuidad y qué perversión?
¿Qué es una empresa transnacional? ¿Qué son las multinacionales españolas, los mercados, la cooperación financiera, la seguridad jurídica y la deslocalización? ¿Tienen algo que ver las grandes corporaciones con la brecha salarial, la desigualdad de género, la deuda ecológica, la violación de los derechos colectivos? ¿Cuáles son los procesos de resistencia que hoy se están dando frente al poder de las compañías multinacionales? ¿Existen propuestas alternativas que nos permitan ir avanzando en la construcción de otros modelos de economía y sociedad? En este diccionario se abordan de forma concisa, sencilla y didáctica 60 conceptos básicos para entender cómo funciona uno de los actores centrales en la era de la globalización: las transnacionales.
¿Y si nos levantásemos un día y descubriésemos que se ha hecho la revolución? ¿Y si después nos dijesen que hemos participado en ella? La Teoría de la revolución mundial inmediata, escrita por el belga Marcel Mariën en 1958 y editado recientemente por Hiru, es un juego, “una opción intelectual que podemos llevar a un plano estético e incluso deportivo”, aunque su fondo no lo sea. Bastaría un año de plazo, trescientas personas resueltas, dinero (bastante) y unas herramientas básicas: la propaganda, el consumo, el espectáculo. Las mismas en las que se basan el sistema capitalista y la democracia representativa para imponer sus productos, sus partidos y el estilo de vida que más que le conviene que todos y todas asumamos como propio y libremente elegido.