Artículos de jose
El ministerio de Defensa español y el Centro Sefarad-Israel han invitado a España a Dan Meridor, exministro israelí de Inteligencia, y Abraham Dichter, exministro de Defensa y exdirector del Shin Bet, es decir, los servicios secretos israelíes. Está previsto que este último participe hoy mismo en un seminario bajo el título “La Cultura de Defensa en España e Israel: Antiguos Desafíos y Nuevos Retos en la Sociedad del Siglo XXI”, que cuenta con financiación pública estatal y madrileña.
Han transcurrido más de cuatro años desde el último atentado planificado de ETA (el 30 de julio de 2009 mató a dos guardias civiles en Mallorca), más de tres años desde su último asesinato (el 16 de marzo de 2010 mató a un gendarme en un tiroteo), más de dos años sin impuesto revolucionario (en abril de 2011 los empresarios vascos anunciaron que habían recibido una carta de ETA en la que comunicaban su final). Desde el final de la violencia, muchas personas amenazadas han podido recuperar una vida normal, sin la continua compañía de escoltas. Por tanto, lo que no ha sucedido (atentados, asesinatos, extorsión, amenaza) es lo más destacable y positivo. No ha habido más víctimas de la violencia de ETA. Sólo por esto la situación es incomparablemente mejor a la que vivía la sociedad vasca hace no muchos años.
El golpe de Estado militar en Egipto el pasado 30 de junio ilumina y profundiza la ofensiva contrarrevolucionaria que, desde el interior y desde el exterior, ha tratado de limitar o abortar los procesos de cambio iniciados en el mundo árabe a partir de diciembre del año 2010. Detenidas en el rompiente de Siria, donde las protestas populares se están desviando de su impulso ecuménico original y son secuestradas e instrumentalizadas por potencias extranjeras, y empujadas hacia el conflicto “sectario” o religioso, el sangriento putch egipcio forma parte, en realidad, de un golpe de Estado regional contra los Hermanos Musulmanes y sus diferentes ramas locales: un golpe de Estado, en definitiva, contra el modelo turco-qatarí, aceptado sin entusiasmo por los EEUU y la Unión Europea, que parecía destinado a “democratizar” Oriente Próximo y el Norte de Africa y garantizar una nueva estabilidad durante algunos años.
En la misma Casa Comunal de Totonicapán donde fueron velados los seis indígenas asesinados el 4 de octubre de 2012, cuando protestaban contra el aumento de las tarifas eléctricas y una reforma constitucional que desaparece pueblos y tierras comunales, se debería celebrar el lunes 4 de noviembre un encuentro entre comuneras y comuneros con la feminista estadunidense Silvia Federici, escritora y activista en el movimiento Occupy Wall Street.
El fenómeno Uribe es una contradicción: lo que lo fortalece lo hace también débil y vulnerable. Si los huevitos son vacíos, cualquiera puede identificarse con ellos dándole su propio contenido e interpretación. Pero quienes encuban los “huevitos” pueden tener riñas e intereses contrapuestos, como sucede ahora en el Uribe Centro Democrático.
Cosificadas, infantilizadas y desposeídas de cualquier toma de decisión, el cuerpo de las mujeres ha sido el campo de la batalla[1] a dominar por los distintos intereses patriarcales de la esfera pública y privada. Históricamente nos hemos visto sometidas a toda clase de imposiciones legislativas, maritales, religiosas, sociales, éticas y estéticas que nos han relegado a un segundo plano, cuando no al “exilio”, en el control sobre nuestros cuerpos.