Artículos de jose
Las palabras y papeles de Bárcenas en el Partido Popular y el caso de los ERE en el PSOE tan difundidos por todos los medios de comunicación nacionales e internacionales han sido las últimas guindas del corrupto sistema español. Ambos casos han contribuido a roer lentamente las propias entrañas de ambos partidos y del conjunto de un país hastiado de una crisis económica que se halla actualmente en su quinto año. España en el año 2013 se halla sumida en una profunda crisis sistémica que amenaza con colapsar completamente el endeble sistema levantado tras el Régimen de Franco. Ambos casos de corrupción son el último eslabón de una cadena demasiado larga cuyo final todavía es difícil atisbar pero cuyas primeras consecuencias para nuestra democracia empiezan lentamente a emerger.
Que el espectro mediático mundial es un sector estratégicamente concentrado en unos pocos, pero muy poderosos, conglomerados empresariales es de sobra conocido. Por lo tanto, no es de extrañar que la séptima economía más fuerte del mundo (según su PIB) no esté fuera de este modelo. Y es que menos de 10 familias controlan todos los medios nacionales de radiodifusión en Brasil desde los principales grupos empresariales (encabezados por Abril y Globo).
La madrugada del 5 de septiembre de 1970 Salvador Allende salió al balcón del viejo caserón que la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh) tenía en la Alameda, frente a la Biblioteca Nacional. Con un modesto micrófono habló a las miles de personas que festejaban la victoria de la Unidad Popular en la principal arteria de Santiago, en una noche constelada que la izquierda había anhelado durante todo el siglo XX. Pronunció un discurso emocionante en el que rindió homenaje a la dura historia del movimiento popular, ensalzó el pluralismo de las fuerzas sociales y políticas que sustentaban su candidatura y prometió que sería leal a la confianza que el pueblo había depositado en él.
Si estrangulas a alguien hasta que no le quede prácticamente oxígeno, su cara delatará que prefiere respirar, aunque sea mediante respiración asistida, que morirse asfixiado. Si condenas a alguien al paro de larga duración, con una familia a la que mantener, seguramente preferirá un minijob precario y esclavo que dejar morir de hambre a su familia. Si recortas y saqueas el dinero público destinado a educación, dedicándolo a rescatar entidades bancarias y financieras que vivieron por encima de nuestras posibilidades, la caridad, el mecenazgo, las donaciones “filantrópicas” y los “padrinos” empezarán a parecer alternativas “razonables”, o al menos alternativas posibles para algunos gestores universitarios, ante la destrucción y el desmantelamiento que vive actualmente la Universidad y la investigación pública.
En los últimos días, el debate sobre una posible intervención militar de EEUU en Siria agitó las aguas de la izquierda. Sin duda, nadie apoya un posible ataque norteamericano para el que Obama está juntando votos en el Congreso, pero ¿qué decir del régimen de Bachar Al Asad? Ahí vienen las discrepancias. Los sectores nacional-estalinistas, con el argumento de oponerse a Washington, compran el paquete del nacionalismo sirio con moño rojo incluido, transformándolo en un heroico resistente al imperio. Para ello se han dado a la tarea de echar lodo contra quienes, desde la izquierda, no están dispuestos a llenar de flores al oftalmólogo de Damasco que heredó el poder directamente de su padre. Sin duda, como ponen en evidencia las recientes “primaveras árabes”, la situación del mundo árabe es muy compleja y, como las izquierdas son muy débiles y no inciden mucho, eso obliga a tomar partido por bandos ajenos, en general uno más malo que el otro. Tampoco, como se vio en estos días, la derecha mundial tiene consenso sobre Siria.
En relación con la más que probable “intervención” militar del gobierno de EEUU en Siria, hay dos posiciones igualmente absurdas: la de los que pretenden que Bachar Al-Assad no ha usado armas químicas (un asesino que bombardea y lanza misiles a su propia población, que tortura sistemáticamente a su pueblo y degüella a mujeres y niños, es sin duda capaz de arrojar gas sarín o cualquier otra sustancia letal sobre sus ciudadanos) y la de los que pretenden que EEUU no miente sobre el uso de armas químicas en Siria (una potencia capaz de invadir Iraq tras inventarse pruebas y falsificar documentos, que mantiene abierto Guantánamo y que practica rutinariamente ejecuciones extrajudiciales fuera de sus fronteras y desde el aire, es perfectamente capaz de mentir también en el caso de Siria, como tantas veces antes).